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La campana de cristal 

La campana de cristal 

Sylvia Plath

Publicación original, 1963

Edición de esta lectura: Random House, 2019

 

La novela de la gran poeta estadounidense tiene tintes semiautobiográficos. Narra el deterioro emocional de Esther Greenwood, una joven brillante que, pese a sus logros académicos y profesionales, se siente alienada de su colectivo social. Está ambientada en la sociedad estadounidense de los años cincuenta y explora la la presión sobre las mujeres para ajustarse a roles tradicionales como el matrimonio y la maternidad frente a sus propias aspiraciones intelectuales.

La campana de cristal es una metáfora de la depresión: encierro, distorsión del sonido y asfixia que separa a la protagonista del mundo exterior. Se vale de una prosa sutil y al mismo tiempo irónica pero también tiene un humor con  crudeza psicológica. Es honesta al expresar la enfermedad mental, la fragilidad humana y la dificultad de encontrar una identidad en el mundo.

Sinopsis de la editorial:

Esta es la historia de una chica que tiene todo lo que una joven puede desear en el Nueva York de los años cincuenta: una carrera prometedora, un pretendiente que estudia medicina y toda una vida por delante. Esther Greenwood ha ganado una beca para trabajar en una revista de moda en la gran ciudad y siente que por fin podrá realizar su sueño de ser escritora. Pero entre cócteles, noches de fiesta y pilas de manuscritos descubre una sociedad que repudia las aspiraciones de las mujeres y su vida empieza a desmoronarse. Esther -alter ego de la autora- se encierra en sí misma, como si estuviera atrapada en una campana de cristal: respirando continuamente el mismo aire viciado y sin posibilidad de escapar.

Más de cincuenta años después de su publicación original, La campana de cristal se ha convertido en un clásico moderno, y las palabras de Plath, con la nueva traducción de Eugenia Vázquez Nacarino, conservan todo su impacto. Esta obra icónica, como dice Aixa de la Cruz en el prólogo, «viaja al presente como una corriente eléctrica y nos interpela de tú a tú, sin mediaciones».

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