La sospecha de Sofía

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La sospecha de Sofía

de

Paloma Sánchez-Garnica

La novelista española retoma el eje argumental del “marido cambiado” de Balzac en Coronel Chabert o de Janet Lewis en El retorno de Martín Guerra, que le imprime suspenso y entretenimiento a la trama de la novela. Presentada en el escenario histórico de la guerra fría, el muro de Berlín y el franquismo, la autora juega con el romance y otros temas históricos y culturales.

Larga, pero su lectura es dinámica y fluida; estructurada a partir de aparatos narrativos muy definidos, de acuerdo con la fórmula del éxito en ventas, como cuando el narrador juzga innecesariamente; con personajes bien definidos; una trama, que a pesar de reiterativa es entretenida; proporciona una recuerdo necesario y justo de un muro absurdo que no solo dividió familias enteras, sino el mundo entero.

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  1. Juanita Casas

    Novela de suspenso narrada en tercera persona, en la que se mezclan hechos históricos y vivencias cotidianas de dos familias que viven en países y circunstancias muy diferentes: Madrid en los últimos años del franquismo y Berlín en los tiempos del “Muro de la vergüenza”, símbolo de la Guerra Fría.

    La novela ilustra claramente cómo era la sociedad española de los años 60s, época en la que el papel de la mujer se limitaba al de esposa-madre y cuyo destino estaba totalmente sometido a la voluntad de su marido; refleja cómo tal circunstancia, que fue aceptada con naturalidad por varias generaciones, fue a su vez causante de grandes frustraciones para muchas mujeres que vieron truncadas sus ansias de prepararse profesionalmente y cosechar éxitos propios.
    Si bien se mencionan hechos puntuales que reflejan la represión que vivió España durante la dictadura franquista, tal vez por situarse en los últimos años de la misma o porque la protagonista se movía en un ambiente que comulgaba con el régimen, el libro se queda muy corto en mostrar su dureza.
    En cambio, relata con detalle la realidad que vivieron quienes quedaron “encerrados” por el muro en Alemania del Este, lo que significó vivir bajo la represión de un régimen donde solo se sobrevivía bajo el sometimiento total a los lineamientos de un partido que considera enemigo a cualquiera que se atreva a pensar diferente. La narración se hace tan vívida que el lector experimenta la sensación de asfixia que viven quienes ansían una vida en libertad, la angustia que sufren no sólo quienes luchan por poder mirar el mundo desde su propia perspectiva, sino también la que experimentan quienes no encuentran la fuerza para hacer lo que consideran que sería correcto.

    El libro nos permite comparar dos regímenes, que si bien representan ideologías opuestas, se parecen en muchas cosas; ambos fueron períodos oscuros de la historia, caracterizados por el miedo, la represión política y social y la ausencia de libertades y derechos elementales, en los que solo podían triunfar quienes colaboraban activamente con el régimen. En ambas situaciones hubo quienes apoyaron con convicción los ideales de un gobierno que a la larga los traicionó, empobreció a su país y terminó por defraudarlos; en ambos se evidenciaron los excesos cometidos por dictaduras que no dudaron en utilizar cualquier recurso, por despreciable que pudiera resultar, para lograr sus objetivos; en ambos se evidencia la lucha de muchos que vieron frustradas sus ilusiones, sufrieron las consecuencias de anhelarlas o murieron en el intento por alcanzarlas.

    La historia plantea un dilema moral profundo relacionado con el tipo de “concesiones” que llegan a hacer quienes son forzados a tomar decisiones bajo amenaza y el conflicto personal que sufren quienes traicionan sus convicciones para preservar su integridad o la de un ser querido.

    Queda una importante conclusión: coartar la libertad nunca es una opción sana, sea cual sea la ideología que con ello se respalde; la libertad es absolutamente necesaria para que un régimen perdure.

    Si bien la trama resulta interesante, hay capítulos lentos, narraciones muy extensas y giros inesperados innecesarios que quedan desarticuladas de la trama que restan fluidez a la lectura. A su vez, hay personajes y situaciones que por su fuerza, ameritarían un espacio más amplio o un mayor protagonismo.
    El final es decepcionante.

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