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Los espantos de mamá

Gilmer Mesa

Random House, 2025

Después de hacernos llorar con La cuadra y otras obras, regresa Gilmer Mesa con una prosa dinámica, trepidante, que atrapa. El narrador es un hombre alcohólico, que termina trabajando en un cementerio en el que se apilan cadáveres desconocidos. Una mujer que llora y reclama los cadáveres de sus hijos es quien dispara un relato lleno de otros relatos. La madre del narrador inserta en una narración marco muchas otras historias sobre una realidad viceral y compleja y que dialoga con las vivencias del hombre en un trabajo absurdo. La búsqueda de desaparecidos es un descenso al infierno; un infierno dantesco que recordamos en el comienzo de cada capítulo.

Es pues un juego metaliterario, una historia que abarca un sinfín de otras historias narradas con este aparato narratológico al que nos tiene acostumbrados el autor, que no nos deja respirar y que nos recuerda prosas clásicas como la del Otoño del patriarca o La tejedora de coronas, por citar algunos ejemplos. Esos párrafos eternos dialogan con las angustias y la urgencia de la trama. Maravilloso el último monólogo del narrador que da cuenta de esa caída abismal del adicto. ¡Buena novela!

Sinopsis de la editorial y comentarios:

Se diría que el que se va no vuelve, pero en este reguero de pesadillas que es Colombia, Mesa logra sin que le tiemble la mano, como cualquier Dante de barriada, entrar a saco en las entrañas del miedo, desenterrar a punta de gran literatura el horror, jalarnos las patas y recordarnos que más allá de ese vacío, de ese descenso al maelström, todo es infierno en este paraíso». Carlos Mario Aguirre, de El Águila Descalza

«Aranjuez, el barrio narrado por Gilmer Mesa, vuelve en esta novela para hablar de sus espantos, de esos lamentos que se oyen desde las ventanas del manicomio vecino, abandonado como el barrio, como la cuadra, como la esquina, como el cementerio en el que se extravía la memoria de los muertos. Un tránsito dantesco por infiernos habitados por Lloronas contemporáneas deja constancia de todo lo que esta sociedad a la deriva ha callado, porque no lo puede decir, porque nada pasa si lo dice». Cristina Toro, de El Águila Descalza

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